El Campo se Viste de Amarillo

Una de las tantas leyendas sobre el nacimiento del girasol habla de que nació a orillas del Paraná, entre dos tribus amigas que compartían todo y vivían en paz hasta que el cacique de una de las tribus se fijó en la hija del otro cacique que fue consagrada al sol. Obsesionado con la doncella se propuso tomarla a la fuerza, pero el dios sol la arrebató de la tierra y en su lugar surgió una esbelta planta, de tallo alto, hojas grandes y verdes, con una hermosa flor dorada.

Hoy por hoy en nuestro país se extienden cultivos de este rubro en varios departamentos. Son hectáreas y hectáreas de girasoles que perfuman grandes extensiones y que llegado el tiempo son utilizados para la producción de aceites, ramos florales, decoración,  etc.

Si bien entre los principales propósitos del cultivo de girasoles en Paraguay es la producción de aceite, en los últimos años muchas personas van a estos campos para tomar fotos que luego se postean en las distintas redes sociales, además de ayudar al turismo interno; hay ofertas de tour por los campos de girasoles en esta época del año.

La naturaleza tiene muchísimo que enseñarnos. Por ejemplo, ¿sabías que contemplar un campo de girasoles genera buen humor, tonifica nuestros músculos y estimula nuestra creatividad? Un campo de girasoles inspira alegría, bienestar y un toque especial de encanto. La mejor hora para visitarlos es a primera hora de la mañana o a última de la tarde, es cuando los girasoles están en su máximo esplendor

Los campos se encuentran en Nueva Germania, Santa Rosa del Aguaray, San Pedro del Ycumandyyú, Santa Rita, Naranjal, Naranjito, San Cristóbal, Capitán Miranda, Fram y Bella Vista.

 

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