Enoturismo en Brasil: Una Ruta Cercana y Accesible Para Amantes del vino

A unos mil kilómetros de Asunción, en Rio Grande do Sul, está el Valle de los Viñedos, un recorrido capaz de cautivar a los amantes del turismo enogastronómico de calidad.

Aunque Brasil no está en la lista de los grandes productores de vino del mundo (se ubica en la decimotercera posición global), el vecino estado de Rio Grande do Sul produce el 90% de los vinos locales, y ofrece una completa ruta de parajes y producción de vinos abierta al público amante del turismo gastronómico y rural.

El Valle de los Viñedos es un legado histórico y cultural dejado por inmigrantes europeos (especialmente italianos) que llegaron a la región de la Sierra Gaúcha a partir de 1875. Las ciudades más conocidas por su producción de vinos son de Bento Gonçalves, Garibaldi, Flores da Cunha y Monte Belo do Sul.

Los vinos de Vale dos Vinhedos son los únicos en Brasil con “Denominación de Origen” (D.O), y la región fue la primera del país en obtener la indicación geográfica, a través de Aprovale, que reúne a enólogos y empresas vinculadas a la cultura y el enoturismo.

Aquí una advertencia: quienes han hecho tours por bodegas en Argentina, Chile, California, Portugal, Italia, Francia, España o Sudáfrica, deben saber que los vinos brasileños no están entre los más prestigiosos del mundo. Sin embargo, la calidad de sus productos es innegable, mejora cada año y este recorrido está al lado, accesible en auto y sin necesidad de pasaportes o trámites aéreos.

La ruta brasileña del vino se puede realizar durante todo el año, si bien muchos fanáticos prefieren emprender el paseo entre enero y marzo, que es la época de la vendimia, donde además de la degustación de vinos, están la experiencia de probar diversos tipos de uvas (¡hasta hartarse!) y participar de la elaboración de lo que en Argentina llaman “vino patero”: la pisada de las uvas con los pies, como se hacía siglos atrás en Europa.

El paseo incluirá visitas a las bodegas, degustaciones con maridaje de vinos, catas y picnics en parajes inolvidables incluso para quienes no quieren tomar alcohol. Los “roteiros” culturales formarán parte del menú, de una región muy orgullosa de sus ancestros inmigrantes. Los quesos, chocolates y dulces artesanales también se sumarán al recorrido, y quizá a la balanza a la hora de volver a casa, que todo hay que decirlo.

Un detalle que vale la pena destacar: a diferencia de otros circuitos de enoturismo en el mundo (por ejemplo, en Estados Unidos) en el Valle de los Viñedos gaúcho la visita de niños no está prohibida en las bodegas, si bien hay que respetar ciertas normas por el bienestar de los menores, a los que se les provee de jugo de uva natural en todas las estaciones.

Para el viaje por el Valle de los Viñedos están las opciones del paseo itinerante (durmiendo cada noche en un lugar distinto), o establecer base en una ciudad y desde allí emprender paseos por el día, ya que las ciudades están muy cerca unas de las otras. La región más céntrica es Bento Gonçalves, pero Garibaldi está al lado, por lo que puede ser una segunda opción para quienes quieran instalarse en un solo alojamiento.

Una opción más que original es el Spa del Vino, único en América del Sur que practica la vinoterapia, un conjunto de terapias de la marca francesa Caudalie, que desde hace tres décadas patrocina estudios en la Universidad de Burdeos sobre los efectos de la uva en la piel. El lugar es paradisíaco, y está ubicado en el corazón del Valle de los Viñedos, en Bento Gonçalves.

Las bodegas más conocidas de la zona son Casa Valduga, Salton, Miolo, Chandon y Luiz Argenta, pero es importante destacar que 90% de las bodegas brasileñas son pequeñas y microempresas, y en las visitas a estas últimas puede haber un diálogo más directo con las familias que producen y trabajan en cada una, lo cual tiene su encanto. Las visitas y degustaciones se llevan a cabo, en general, con reserva previa vía correo electrónico, y tienen precios promedio de entre 50 y 90 reales por persona, según la oferta gastronómica que incluyan. Monte Reale, Casa Perini, Cave Antiga, Don Giovanni, Cave Geisse, Peterlongo, Vinícola Lovara, Aurora, Dom Cândido, Lídio Carraro, Cave de Pedra, Pizzato, Almaúnica, Barcarola, Don Laurindo, Cristofili y Larentis son otras bodegas que tienen ofertas diversas: algunas con catas a ciegas, otras con picnics de degustación al aire libre, con recorrido de viñedos, etcétera.

Una opción muy divertida del Valle de los Viñedos es el paseo en el tren Maria Fumaça, que recorre la región e incluye diversas atracciones, según el plan que se elija. Es un paseo que los niños suelen apreciar, por la experiencia de subirse a un tren y las paradas en parques temáticos.

“El sur de Brasil tiene una tradición muy fuerte de turismo rural, la enología y rutas para los amantes del vino. La región, las tradiciones y el propio clima favorecieron el florecimiento del sector”, comenta Silvio Nascimento, presidente de EMBRATUR. “Lo que no todos saben es que, al otro lado del país, en la región Nordeste, conocida mundialmente por sus playas paradisíacas, también existe un polo muy importante de vinos, espumantes y rutas para turistas y enólogos: el São Valle de Francisco, que tiene como acceso a las ciudades de Juazeiro y Petrolina a un lugar increíble y aún poco visitado. Precisamente por eso, actualmente estamos organizando un viaje con periodistas y formadores de opinión para conocer esta hermosa región y esperamos que más paraguayos y vecinos de todo el Mercosur también vengan a conocer para brindar por la vida”, agregó el funcionario.

Como llegar

Desde Paraguay a la Sierra Gaúcha-Valle de los Viñedos hay unos mil km de distancia, que se pueden emprender en auto hasta Bento Gonçalves, o en avión a Porto Alegre, que está a 114 km de esa ciudad, y luego la ruta de acceso es buena y bien señalizada; se puede llegar a la zona en auto alquilado, transfer o como parte de un tour, todas opciones disponibles en una zona habituada al turismo receptivo.