Las Mentiras Sobre la Campaña de las Cordilleras (Parte I)

La historia “oficial” cuenta que el devastado ejército paraguayo tuvo que alistar niños para cubrir la huida del Mariscal Mcal. Francisco S. López, la trágica desgracia o el gran acto de sublime valentía y heroísmo de los Niños Mártires de Acosta Ñu, entre otras batallas son es recordado en el mes de agosto. Son parte del recuerdo más cruel y doloroso de la contienda bélica más sangrienta y prolongada de la historia americana. En esta primera entrega compartimos la charla con la historiadora Noelia Quintana.

“Las mentiras más grandes que se instalaron en el contexto de la guerra grande se consumó en 1869. Después de las batallas de Ita Ybate el ejército paraguayo quedó diezmado y aparece el Luis Alves de Lima e Silva, Marqués de Caxias (luego Duque) ocupando Asunción con su ejército en enero del ´69, comenzó el Cnel. Hermes da Fonseca con 1700 hombres y unos días después todo el ejército brasileño; el objetivo era López, de ahí se tejieron versiones acuñadas por los invasores, falacias que pretenden ocultar el crimen de lesa humanidad que cometieron contra el Paraguay”, comenzó diciendo nuestra entrevistada.

Luego prosiguió, “hay una orden del día que firma Caxias el 12 de enero de ese año, O.D. Nº 272, en el cual se ordenaba que a López había que cazarlo vía inteligencia militar y que ya no era necesario continuar la guerra, de ahí el abandona su puesto de comandante, estaba ´cansado, enfermo y ya no quería seguir matando niños`, se lee en una parte de sus memorias; esa decisión produce un resquebrajamiento entre él y Don Pedro II, además de las críticas muy fuertes de la prensa brasileña y argentina de aquella época”.

El relato continúa señalando la forma en que se pergeñó la matanza de miles de paraguayos, “Caxias fue sometido a un juicio en el senado brasilero y se produce un cambio en el ejército aliado tomando el mando Felipe de Orleans, conocido como el conde D´eu, que una vez asumido el cargo, intercambia correspondencias con dos generales norteamericanos donde pedía sugerencias de cómo actuar como comandante para derrotar a los paraguayos, la respuesta de los militares estadounidenses fue tajante, la crueldad, atacando a la población civil era el camino. Esa recomendación se ejecutó en la Campaña de las Cordilleras”.

“La destrucción de la fundición de Ybycu´i, la quema de 50 mujeres que trabajaban en la fábrica de pólvora asentada en Valenzuela, la quema del Hospital en Piribebuy, la quema de los pastizales de Acosta Ñu fueron estrategias militares que en 21 días arrasaron a la población civil paraguaya, violando el tratado secreto donde consta que los civiles nos eran objetivos militares, son pruebas fehacientes de la crueldad extrema del ejército brasilero”, añadió.

En otro momento de la nota indica, “otra de las mentiras es que los niños a cargo de Bernardino Caballero formaban parte de la retaguardia de López para darle tiempo para huir. Esa falacia cae consultando el Tomo IV de Juan Crisóstomo Centurión; allí se puede notar que luego de la batalla de Piribebuy, 1600 hombres entre soldados y civiles fueron aniquilados, subrayo que su comandante de Plaza Pedro Pablo Caballero sufrió la pena del descuartizamiento por no rendirse, condena que se aplicaba en Europa por ofensa al Rey, de hecho el loco de D´eu se creía rey”.

“Con relación a Acosta Ñu, el ejército paraguayo de fracciona en tres divisiones; con Resquín al mando de 5 mil hombres más mujeres, niños y civiles; Bernardino caballero con 5 mil hombres y 3500 entre mujeres, ancianos y niños; el Cnel. Delvalle que tenía la misma cantidad de gente. Ahora, porqué el conde de eu no se fue tras López? Que era su objetivo militar; toda la fuerza efectiva del ejército aliado se volcó sobre Bernardino Caballero porque a cargo de este estaba la logística del ejército paraguayo. La verdad es que la fuerza enemiga estaba detrás de botines de oro, ese ataque desmoralizó a los paraguayos”, agregó.

Más adelante remarcó, “otro aspecto a tener en cuenta, Acosta Ñu, por las características del terreno jamás pudo haberse considerado siquiera como retaguardia de López que en ese momento iba rumbo a Curuguaty. Lo de los niños disfrazados que fueron utilizados como carne de cañón es absolutamente mentira, para que haya una batalla ambas fuerzas deben estar en las mismas condiciones, los niños no tenían armas y mucho menos instrucción militar; esa batalla duró entre 6 y 7 horas y fue porque el ejército paraguayo estaba compuesto por 5 mil soldados, luego pasaron a aniquilar a las criaturas”.

La figura de los niños  soldados defendiendo a López es una falacia subrayó, “la versión de los genocidas dice que las criaturas tenían tacuaras afiladas, falacia total; aquí los señores militares brasileños no tienen forma de negar ese crimen de lesa humanidad porque no había necesidad alguna de asesinar niños, acaso amenazaba a su ejército? No bastó los objetivos militares logrados en ese momento?. No hay una sola justificación que puedan dar ante este atroz acto de aniquilar a la población civil paraguaya”.

Al cierre de la primera parte de la entrevista comentó, “después del asesinato de López aquí se instala un gobierno títere puesto por los aliados y las consecuencia de eso fueron las ocupaciones militares, la entrega de los territorios y la formación de los partidos políticos tradicionales avalados un por argentina y otro por Brasil, desde ese tiempo nuestro país siempre está dependiendo de los países vecinos ya sea en la utilización de recursos, tierras, comercios y demás. Para reivindicar eso tenemos la necesidad de una magistratura patriótica que hace 150 años no tenemos, los tribunales de la ONU pueden intervenir así como se hizo en el caso de la II Guerra Mundial, donde se reivindicaron moral y materialmente en algunos casos”.

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